viernes, 10 de febrero de 2012

Y vuelvo, de nuevo.

Salí a caminar. Era tarde en la noche y no había mucha para mirar. Solo un par de estrellas, que asomaban de tanto en tanto cuando las nubes así lo querían. Era una noche rara, más que la anterior que por cierto, había sido terriblemente inaudita. Miré hacia arriba, y como si la luna me diera permiso, me propuse a andar. Camine, demasiado para mi gusto, pero casi por instinto porque no me había dado cuenta de la distancia que había logrado. Llegue a ese lugar, me senté y mientras la brisa de la noche me acariciaba, observaba a mi alrededor.  Estaba en una plaza. En esa en la cual había pasado horas jugando cuando era pequeña. Me detuve en un momento a pensar, que tan rápido se me había pasado la vida Y que rápido se pasaron los mejores años de ella. Miraba el lugar y no veía más que desolación., oscuridad.. y era todo un emblema  porque estaba segura que si hubiese llegado allí durante el día y hubiese visto a niños jugando, saltando o simplemente riéndose, hubiese recordado mi infancia de otra manera. Ver eso me hubiese sacado una sonrisa y me hubiese recordado los bellos momentos que pase en esa plaza y los miles de juegos a los que pude jugar. Y esa sonrisa se hubiese mantenido durante el día en mi rostro y vaya a saber si no también por semanas. Pero llegue de noche y el paisaje era otro. Fue como un condicionante. Todo, siempre, depende con el ojo en que se lo mire. Entonces recordé mi infancia, sí, pero de una manera casi aterradora. Porque no podía ir en contra de lo que allí estaba. Y solo veía, soledad. Hamacas vacías, meciéndose a causa del viento. Escuchaba el ruido de los árboles, sacudidos por la brisa y el ruido de las cadenas de aquel tanque en el que más de una vez, simule cabalgar por un rato. Y la vida me paso frente a mis ojos como si fuera una película. Fue tanto lo que anhele que recuerdo como las lágrimas brotaban de mí sin poder controlarlas. Porque duro tan poco todo, porque esos momentos de felicidad no pueden ser eternos, porque la infancia tiene que durar tan solo , 10 o 15 años y la adultez casi 60 años promedio.  Porque todo lo que en algún momento nos da sentido de vivir, se tiene que convertir en algo malo. No entiendo y es ahí cuando más lloro.  Siento un poco de frio y automáticamente eso me recuerda lo sola que estoy. No tengo quien me abrase sin que yo se lo pida como hace unos meses atrás. Quien me acobije del frio entre sus brazos. No tengo quien se levante pensando en mí ni se recueste haciéndolo. No tengo nada. Estoy totalmente sola, quizás porque quiero estarlo e inconscientemente sigo buscando tu compañía, porque vos solo, sabias cuidarme como yo lo necesito. Podre tener cosas mejores, sé que puedo, pero te quiero a vos, y a nadie más. Pero en donde quieras que estés, lejos de mí, estas mejor y me propuse, por vos, por mí y por el inmenso amor que nos tuvimos algún tiempo atrás no intervenir en tu felicidad, porque de hecho, es lo que siempre quise desde el día en que me ví reflejada en tus ojos. Me propuse buscar la mejor recete para verte  feliz y como no fui tan afortunada de poder llevarla a cabo, me di cuenta ahora que es esto lo que necesitabas. Mi ausencia, consecuencia de tus mayores logros en estos últimos tiempos. No tengo quien me de esa cuota diaria de fuerzas para seguir en este mundo tan insensible, que no respeta mis sentimientos ni el de nadie. No puedo más. Soy dueña de un cuerpo que no sirve más que para necesitarte, una mente que te recuerda y un corazón que lamentablemente te extraña. Pero la vida es así, te da y te quita y te vuelve a dar y te vuelve a quitar. Inestabilidad total. No sé todavía que hago acá, son las tres dela madrugada y a pesar que sé que corro peligro, no quiero irme. El viento cada vez más insolente, me hace temblar. Las  lágrimas que mojaron mi rostro hace unos minutos se enfrían aún más con la llegada de la fría brisa que sopla sin contemplación. Pareciera que todo se vuelvio más oscuro.  Me siento en el césped, y pongo mis rodillas en mi pecho, me siento así más segura, es como si yo misma me estaría abrazando. Eso me da fuerzas para pararme y volver al lugar del que nunca debí partir. No, esta vez no son tus brazos, sino mi hogar. Doy exactamente cinco  pasos  -es casi una locura que pueda recordar hasta ese detalle- cuando siento ese aroma, y sé que sos vos. Estas ahí conmigo, una vez más. Te siento y sé que lo estás. No me hace falta verte, porque como bien lo sabes, siempre supe todo de vos. No necesitabas ni hablar y ni siquiera mover una parte de tu cuerpo que yo ya sabía que pensabas y que ibas a decirme. Camino con el alma destrozada, despacio, no vaya a ser que de apurarme me caiga en mi propio avanzar.  Recorro las calles que alguna vez nos vio de la mano. Paso por las casas que algún día soñamos, o mejor dicho, soñé que fuera nuestra y una vez más, casi por inercia, nos vuelvo a imaginar ahí. Felices juntos. Y con esa imagen sigo. Llegue. Hogar, dulce hogar. Me recuesto en mi cama, son casi las seis dela mañana, y como si fuera mentira, el sol todavía no tiene ganas de aparecer. Parece que el día esta triste. Me voy a dormir con tu imagen una vez más en mi mente. Es cierto que ya no te amo pero te amé tanto como olvidarte. . Cierros mis ojos y te veo ahí, tan real que me dan ganas de abrazarte aunque sea por última vez pero como si fuese mentira, veo como tu imagen se va, lejos de mí. Ni siquiera en mi mente queres estar. Me resigno, cierro los ojos, y dejaste de estar allí. Ahí comprendí que pude dormir y pude dejarte ir.


jueves, 20 de octubre de 2011

Amar y envejecer



A veces sonrío cuando veo a una pareja abrazándose, acariciándose o simplemente mirándose. Observo y me pregunto si se hacen promesas, y si las cumplen, y si se quieren como aparentan. A veces sé que hay amores mas allá de todo, aunque en estos tiempos no sea fácil verlo como antes. Cuanto cambio todo, pero no tengo dudas que la gran mayoría estamos necesitados de lo mismo: sinceridad, amor, compañía. Pensar que son las cosas mas simples de la vida pero al final, las mas complicadas de hallar. También me pregunto si con el correr del tiempo, el pasar de los años, voy a seguir viéndolos así, con esas ganas de mostrarse enamorados, de disfrutarlo, de sentirlo realmente.. y me encantaría que así sea. Yo que alguna vez conocí el amor, puedo asegurarles que es una experiencia única. Muchas veces duele, pero es el sentimiento del que más aprendemos. Encontramos significados jamás antes interpretados y vemos todo de otra manera. Nos hace fuertes y débiles al mismo tiempo. Te da ganas de salir corriendo al lado de esa persona, pero a la vez de quedarte lejos y solo observarla, porque con ese simple hecho, sos feliz. Te sentís lleno, tu alma, también esta feliz. Saber que en este inmenso mundo ya no estas solo, tenes al lado a alguien decidido a pelearla con vos hasta el fin, es algo imposible de pagar. No debe tener comparación que llegues al fin de tu vida, ya siendo grande, y veas a ESA persona que elegiste siendo tan chico, con todos los miedos, inseguridades o lo que sea, agarrándote la mano y diciéndote que cumplió con su misión: acompañarte y amarte hasta el infinito y a partir de ahí saber que, en donde quieran que estén, SIEMPRE van a estar unidos. Me imagino esta situación: vos y tu amor, sentados en el patio de tu casa, viendo como tus hijos juegan con tus nietos. No debe haber nada más hermoso y simple que eso. Imagen que será imborrable por el resto de la eternidad. Eternidad. Como me hace pensar esa palabra. Creo que pesa tanto como la palabra amar. Aunque digan que nada es eterno y puede que un amor no lo sea, el AMOR en general si lo es. Es lo que nos hace vivir a cada uno de nosotros y por el cual, hoy estamos acá, nacimos gracias a el. Es la causa y la consecuencia de la gran mayoría de las cosas que sentimos. AMO las historias de amor, con sus miles de variantes, con sus finales felices o no felices, las cortas, las largas, las irrompibles, las fugaces, TODAS. Porque con cada una de ellas aprendes y a la vez soñas, algunas las tomas como ejemplo a seguir y a otras como modelo a no seguir pero de todo se aprende. Premio al que puede amar sin importarle el que dirán y admiro y valoro profundamente aquellos que todavía tienen ganas de amar. Que una simple sonrisa haga que tu vida tenga sentido, es algo que no se va a poder comparar en la vida. GRACIAS a aquellos que aunque no hayan tenido un buen pasar amoroso, todavía tienen ganas de contar su historia, sin ellas, no seríamos nada. La vida es así, va y viene.. te da y te saca a su antojo, pero es así porque nos prepara para que podamos valorar lo bueno, que como todos sabemos, siempre espera al final de todo, al final de ese camino, que muchísimas veces nos pareció intransitable por las miles de piedras que tuvo.. aunque estemos descalzos, lastimados, cansados de tanto andar, el camino es único y tenemos que pasarlo con fuerza, por es la única manera que al final te espere tu gran recompensa.







jueves, 6 de octubre de 2011

Fragementos.. The notebook.


Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado pero he dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real. Si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré el verano que pasamos bajos los árboles, aprendiendo uno del otro y creciendo en el amor. El mejor tipo de amor, es aquel que despierta el alma, te trae paz a la mente y te hace aspirar a más, eso es lo tu me has dado y lo que yo he esperado darte siempre.. 


...

Les costaba ponerse de acuerdo. De hecho, rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro.

...
Noah: ¿Te quedarías conmigo?
Allie: ¿Quedarme contigo? ¿Para qué? Míranos, ya estamos peleando.
Noah: Pues, eso es lo que hacemos. Peleamos. Tú me dices cuando soy un hijo de puta arrogante y yo te digo cuando eres una pesada insoportable. Lo cual eres 99% del tiempo. No me importa insultarte. Me lo devuelves al instante, y regresas a hacer la misma cagada.
Allie: Entonces, ¿qué?
Noah: Así que no será fácil, será difícil. Y tendremos que echarle ganas cada día, pero quiero hacerlo, porque te quiero. Quiero todo de ti, para siempre, tú y yo, cada día. ¿Harás algo por mí? ¿Por favor? Imagina tu vida. 30 años de hoy, 40 años de hoy, ¿cómo se ve? Si es ese tipo, pues, vete. Vete. Te perdí una vez, creo que lo podría hacer de nuevo si supiera que es lo que realmente quieres. Pero no tomes el camino más fácil.
Allie: ¿Cuál? No hay manera fácil, no importa lo que haga, alguien se lastima.
Noah: Deja de pensar en lo que quiere todo mundo. Deja de pensar en lo que quiero yo, en lo que quiere él, o lo que quieren tus padres. ¿Qué quieres tú? ¿Qué quieres tú? 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cuando la caída tiene fín.

Otra vez estos escalofríos, esta inmunda soledad que me hiela el cuerpo y me recuerda, una vez más que vos no estas acá.  Me ata a una vida cruel y rodeada de miseria. No logro aceptar lo que veo porque no lo quiero, entonces me resisto. Pero me gana y pierdo, como ya hace tiempo. Y comienzo a caer… no puedo parar… caigo… sigo cayendo pero nunca doy el golpe final. Es como uno de esos sueños, raros, que cuando despertas lo haces agobiado, desesperado, fuera de vos mismo  porque fue demasiado real. Pero lamentablemente no es un sueño, esto no tiene retorno a la realidad, porque es ella misma en su máxima pero aterradora simpleza. Todo es real. Entonces sigo cayendo pero no logro jamás estrellarme, es una caída que no tiene fin, un precipicio eterno, que me tiene presa y no me deja huir.  A medida que voy cayendo lo único que puedo ver, para colmo, es la oscuridad. Ni siquiera puedo saber a cuantos metros abajo estoy. Pero de que me serviría saberlo si cuando estaba en la superficie todo era peor que esto. “Hay sol” escuchaba que algunos me decían pero yo no dejaba de ver noches, oscuras y frías, imposibles de sobrellevar. Aseguraban muchísimas cosas más que jamás pude comprobar su existencia. Solo me rodeaba la noche, repito,  fría pero también silenciosa pero por sobre todo oscura, tan poderosa en su labor que ni siquiera el brillo de las estrellas o el resplandor de la luna podía percibir. Por lo menos acá, aunque me aterre, sé que no hay peor que esta inhumana e infinita caída por lo tanto no espero más de lo que veo. Ya nadie me ilusiona ni me dice cosas que no son. Veo lo que hay y me conformo porque al menos ahora tengo la seguridad de que es así. No tendrá fin el abismo, no tendrá límites el caer pero al menos acabará con todo y me dará lo que tanto esperé, mi  muerte.

martes, 4 de octubre de 2011

Aunque el aire esté contaminado de vos..


Qué es lo que me lleva a pensar hoy en vos? No tengo motivos pero lo hago y es casi ilógico poder pensar en alguien aunque no quieras. ¿Cómo se logrará no pensarte más? Si estas en cada recuerdo, en cada anécdota y estabas en cada mañana, en cada mirar, en cada despertar. Como todos sabemos, hay veces que las cosas no tienen sentido, pero si motivos. Aunque aún no logro encontrar los míos. ¿Será que inconscientemente mi cuerpo te busca? ¿Será que todavía me afecta tu voz? ¿Tu piel?.. ¿Cómo olvidarte? Si vos me diste la vida! Con vos aprendí a sentir, a reír, a compartir y con vos aprendí a morir. Eras todo lo que necesitaba y terminaste siendo lo que nunca en mi vida hubiese necesitado. ¿Cuándo fué que dejaste de ser vos? o ¿Cuándo fué que dejé de ser yo, para pensar en vos? No lo sé. Y sé que nunca voy a saber el cuando pero al menos hoy puedo ver. Ya nada nubla mi vista y entonces te veo, tal cual sos. Seguís siendo inocente muy en el fondo, pero lo ocultas, te escondes porque tenes miedo hasta de vos mismo y cada día que pasa una parte de vos muere y nace otra totalmente distinta. Y es como si te rodeara el fuego, porque te consumís y solo quedan de vos cenizas. Y eso sos, restos frágiles que en pocos segundos serán el banquete perfecto para el viento. Que te borra de aquí sin ningún tipo de consuelo. Y ahora estas en todos los lugares, repartido en cada rincón de este mundo pero ya sin fuerza y aunque estés por todos lados tu presencia es cada vez mas débil, se parece tanto a vos. Fué demasiado fuerte pero no lo suficiente como para perdurar en el tiempo. Y no sé donde estas, tampoco quiero saberlo pero ya no te siento. El viento cumplió su prometido, te alejó por siempre de mí y no hay manera de que regreses aquí.