jueves, 20 de octubre de 2011

Amar y envejecer



A veces sonrío cuando veo a una pareja abrazándose, acariciándose o simplemente mirándose. Observo y me pregunto si se hacen promesas, y si las cumplen, y si se quieren como aparentan. A veces sé que hay amores mas allá de todo, aunque en estos tiempos no sea fácil verlo como antes. Cuanto cambio todo, pero no tengo dudas que la gran mayoría estamos necesitados de lo mismo: sinceridad, amor, compañía. Pensar que son las cosas mas simples de la vida pero al final, las mas complicadas de hallar. También me pregunto si con el correr del tiempo, el pasar de los años, voy a seguir viéndolos así, con esas ganas de mostrarse enamorados, de disfrutarlo, de sentirlo realmente.. y me encantaría que así sea. Yo que alguna vez conocí el amor, puedo asegurarles que es una experiencia única. Muchas veces duele, pero es el sentimiento del que más aprendemos. Encontramos significados jamás antes interpretados y vemos todo de otra manera. Nos hace fuertes y débiles al mismo tiempo. Te da ganas de salir corriendo al lado de esa persona, pero a la vez de quedarte lejos y solo observarla, porque con ese simple hecho, sos feliz. Te sentís lleno, tu alma, también esta feliz. Saber que en este inmenso mundo ya no estas solo, tenes al lado a alguien decidido a pelearla con vos hasta el fin, es algo imposible de pagar. No debe tener comparación que llegues al fin de tu vida, ya siendo grande, y veas a ESA persona que elegiste siendo tan chico, con todos los miedos, inseguridades o lo que sea, agarrándote la mano y diciéndote que cumplió con su misión: acompañarte y amarte hasta el infinito y a partir de ahí saber que, en donde quieran que estén, SIEMPRE van a estar unidos. Me imagino esta situación: vos y tu amor, sentados en el patio de tu casa, viendo como tus hijos juegan con tus nietos. No debe haber nada más hermoso y simple que eso. Imagen que será imborrable por el resto de la eternidad. Eternidad. Como me hace pensar esa palabra. Creo que pesa tanto como la palabra amar. Aunque digan que nada es eterno y puede que un amor no lo sea, el AMOR en general si lo es. Es lo que nos hace vivir a cada uno de nosotros y por el cual, hoy estamos acá, nacimos gracias a el. Es la causa y la consecuencia de la gran mayoría de las cosas que sentimos. AMO las historias de amor, con sus miles de variantes, con sus finales felices o no felices, las cortas, las largas, las irrompibles, las fugaces, TODAS. Porque con cada una de ellas aprendes y a la vez soñas, algunas las tomas como ejemplo a seguir y a otras como modelo a no seguir pero de todo se aprende. Premio al que puede amar sin importarle el que dirán y admiro y valoro profundamente aquellos que todavía tienen ganas de amar. Que una simple sonrisa haga que tu vida tenga sentido, es algo que no se va a poder comparar en la vida. GRACIAS a aquellos que aunque no hayan tenido un buen pasar amoroso, todavía tienen ganas de contar su historia, sin ellas, no seríamos nada. La vida es así, va y viene.. te da y te saca a su antojo, pero es así porque nos prepara para que podamos valorar lo bueno, que como todos sabemos, siempre espera al final de todo, al final de ese camino, que muchísimas veces nos pareció intransitable por las miles de piedras que tuvo.. aunque estemos descalzos, lastimados, cansados de tanto andar, el camino es único y tenemos que pasarlo con fuerza, por es la única manera que al final te espere tu gran recompensa.







jueves, 6 de octubre de 2011

Fragementos.. The notebook.


Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado pero he dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real. Si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré el verano que pasamos bajos los árboles, aprendiendo uno del otro y creciendo en el amor. El mejor tipo de amor, es aquel que despierta el alma, te trae paz a la mente y te hace aspirar a más, eso es lo tu me has dado y lo que yo he esperado darte siempre.. 


...

Les costaba ponerse de acuerdo. De hecho, rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro.

...
Noah: ¿Te quedarías conmigo?
Allie: ¿Quedarme contigo? ¿Para qué? Míranos, ya estamos peleando.
Noah: Pues, eso es lo que hacemos. Peleamos. Tú me dices cuando soy un hijo de puta arrogante y yo te digo cuando eres una pesada insoportable. Lo cual eres 99% del tiempo. No me importa insultarte. Me lo devuelves al instante, y regresas a hacer la misma cagada.
Allie: Entonces, ¿qué?
Noah: Así que no será fácil, será difícil. Y tendremos que echarle ganas cada día, pero quiero hacerlo, porque te quiero. Quiero todo de ti, para siempre, tú y yo, cada día. ¿Harás algo por mí? ¿Por favor? Imagina tu vida. 30 años de hoy, 40 años de hoy, ¿cómo se ve? Si es ese tipo, pues, vete. Vete. Te perdí una vez, creo que lo podría hacer de nuevo si supiera que es lo que realmente quieres. Pero no tomes el camino más fácil.
Allie: ¿Cuál? No hay manera fácil, no importa lo que haga, alguien se lastima.
Noah: Deja de pensar en lo que quiere todo mundo. Deja de pensar en lo que quiero yo, en lo que quiere él, o lo que quieren tus padres. ¿Qué quieres tú? ¿Qué quieres tú? 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cuando la caída tiene fín.

Otra vez estos escalofríos, esta inmunda soledad que me hiela el cuerpo y me recuerda, una vez más que vos no estas acá.  Me ata a una vida cruel y rodeada de miseria. No logro aceptar lo que veo porque no lo quiero, entonces me resisto. Pero me gana y pierdo, como ya hace tiempo. Y comienzo a caer… no puedo parar… caigo… sigo cayendo pero nunca doy el golpe final. Es como uno de esos sueños, raros, que cuando despertas lo haces agobiado, desesperado, fuera de vos mismo  porque fue demasiado real. Pero lamentablemente no es un sueño, esto no tiene retorno a la realidad, porque es ella misma en su máxima pero aterradora simpleza. Todo es real. Entonces sigo cayendo pero no logro jamás estrellarme, es una caída que no tiene fin, un precipicio eterno, que me tiene presa y no me deja huir.  A medida que voy cayendo lo único que puedo ver, para colmo, es la oscuridad. Ni siquiera puedo saber a cuantos metros abajo estoy. Pero de que me serviría saberlo si cuando estaba en la superficie todo era peor que esto. “Hay sol” escuchaba que algunos me decían pero yo no dejaba de ver noches, oscuras y frías, imposibles de sobrellevar. Aseguraban muchísimas cosas más que jamás pude comprobar su existencia. Solo me rodeaba la noche, repito,  fría pero también silenciosa pero por sobre todo oscura, tan poderosa en su labor que ni siquiera el brillo de las estrellas o el resplandor de la luna podía percibir. Por lo menos acá, aunque me aterre, sé que no hay peor que esta inhumana e infinita caída por lo tanto no espero más de lo que veo. Ya nadie me ilusiona ni me dice cosas que no son. Veo lo que hay y me conformo porque al menos ahora tengo la seguridad de que es así. No tendrá fin el abismo, no tendrá límites el caer pero al menos acabará con todo y me dará lo que tanto esperé, mi  muerte.

martes, 4 de octubre de 2011

Aunque el aire esté contaminado de vos..


Qué es lo que me lleva a pensar hoy en vos? No tengo motivos pero lo hago y es casi ilógico poder pensar en alguien aunque no quieras. ¿Cómo se logrará no pensarte más? Si estas en cada recuerdo, en cada anécdota y estabas en cada mañana, en cada mirar, en cada despertar. Como todos sabemos, hay veces que las cosas no tienen sentido, pero si motivos. Aunque aún no logro encontrar los míos. ¿Será que inconscientemente mi cuerpo te busca? ¿Será que todavía me afecta tu voz? ¿Tu piel?.. ¿Cómo olvidarte? Si vos me diste la vida! Con vos aprendí a sentir, a reír, a compartir y con vos aprendí a morir. Eras todo lo que necesitaba y terminaste siendo lo que nunca en mi vida hubiese necesitado. ¿Cuándo fué que dejaste de ser vos? o ¿Cuándo fué que dejé de ser yo, para pensar en vos? No lo sé. Y sé que nunca voy a saber el cuando pero al menos hoy puedo ver. Ya nada nubla mi vista y entonces te veo, tal cual sos. Seguís siendo inocente muy en el fondo, pero lo ocultas, te escondes porque tenes miedo hasta de vos mismo y cada día que pasa una parte de vos muere y nace otra totalmente distinta. Y es como si te rodeara el fuego, porque te consumís y solo quedan de vos cenizas. Y eso sos, restos frágiles que en pocos segundos serán el banquete perfecto para el viento. Que te borra de aquí sin ningún tipo de consuelo. Y ahora estas en todos los lugares, repartido en cada rincón de este mundo pero ya sin fuerza y aunque estés por todos lados tu presencia es cada vez mas débil, se parece tanto a vos. Fué demasiado fuerte pero no lo suficiente como para perdurar en el tiempo. Y no sé donde estas, tampoco quiero saberlo pero ya no te siento. El viento cumplió su prometido, te alejó por siempre de mí y no hay manera de que regreses aquí.

lunes, 3 de octubre de 2011

Destino.

Y con el tiempo fueron cambiando los sueños, los deseos, los anhelos. Crecemos, pero a la vez decrecemos porque cuando somos chicos no tenemos responsabilidades, deberes, que haceres y por lo tanto no hay preocupaciones , miedos, ni temores pero así es la vida.. pasamos por la la infancia (un lapso corto, muy corto para algunos como yo) y la adultez, algo que comienza cuando todavía a mi criterio, somos chicos, y nunca termina. Por eso el que mejor enfrente esos miedos que se van presentando al recorrer este largo camino se llevará el premio, quizás con un poco de suerte o porque así lo quiso el destino con el que ya nacemos. Pero si todos tenemos un destino ya escrito de que nos sirve tratar de mejorar día a día si al fin de cuentas las cosas no van a ser diferentes de como son. Pero pienso, y trato de entender este gran enigma, al menos en este momento de mi vida, de para que sirve el destino y si es que realmente existe y yo ya tengo el mío. Si es así, ya no puedo luchar contra nada y solo me queda esperar. Pero como nunca me gustó dejar de pelear por las cosas, me dejo llevar por la teoría (que alguien me conto alguna vez, o quizás leí) de que puedo modificarlo aunque sea en lo más minímo entonces buscaré ayuda en aquellos que quieran ofrecerme su mano para caminar al lado mío y quieran acompañarme a decifrar que tiene escrito el destino para mí.

domingo, 2 de octubre de 2011

Olvidé.

Pienso que es mejor no pensar. Y prefiero pensar así. Pero si pienso recuerdo. Y si recuerdo es porque hay algo que no olvido. Y si no olvido, duele. Pero evito el dolor. De la manera mas tonta, pero efectiva, por así decirlo. Lo evito, lo esquivo. Hasta que aparece y vuelve a doler. Pero claro, si evitar no es curar.. pero me convenso de que sí es así ya que si logro evitarlo para siempre, seria como olvidarlo. Pero él, ese recuerdo que solo sabe lastimar, está ahí, burlándose y riéndose de mí constantemente y lo peor es que le gusta, lo disfruta. Sabe que a pesar de evitarlo, lo recuerdo, cuando menos quiero y cuando menos lo pienso. No tengo manera de escapar de él. Sabe mucho, me conoce demasiado, entonces hace y deshace conmigo lo que quiere. Me tira al piso y lentamente se va, pero no muy lejos, porque como dije antes, le gusta verme así. Vuelve. Rápido. Y pienso que quizás esta vez se apiadó y me va a tender una mano. Pero no. Entonces me vuelve a tirar y se va, ahora muchísimo mas lento que antes. O al menos, así lo siento yo. Y se aleja cada vez más. Cierro los ojos, no quiero mirar. Sufro porque sé que va a volver con todas sus fuerzas y que yo no voy a poder resistir otra caída más como esta. No quiero pensar, pero otra vez, es inevitable y es ahí cuando abro los ojos.. y no puedo creer lo que observo. No está. Se fué. Elevo la mirada, desesperada, como queriendo ver algo que me diga que lo que estoy viendo es verdad. Pero no. Se asoma por la puerta. Y me espía. Me quiere dar una ventaja. Quiere que piense que se va a ir, pero el esta decidido a quedarse. Entonces es ahí, en ese simple instante, donde entiendo algo. Pero ¿qué?. Ni yo lo sé. Pero me siento mejor. Entendí algo. ¿Qué será?. Veremos. Me levanto, como puedo. Con el dolor y las marcas de las caídas, pero entera. O al menos no destruida totalmente. Sin pensar, comienzo a caminar en sentido contrario a él, giro la cabeza para ver si me sigue, pero no. Se queda donde está, quieto, sin moverse. Pero con sus ojos clavados en mi. Sigo caminando y termino de entenderlo: Dejó de molestarme, se aburrió, pero nunca me va a perder de vista, haga lo que haga. Siempre me va a estar mirando.. Como una bestia cuando asecha a su presa y va planeando que movimiento le conviene o no hacer. A medida que me alejo me cuesta mas y mas distinguir que sigue ahí. Pero no puedo pensar porque sería como tirarle un hueso a un perro hambriento. Entonces solo observo. Y cada vez se hace mas pequeño. Sé que seguirán pasando los años y lo voy a seguir viendo, ahí, inmóvil, porque va a intentar hasta lo último convencerme que jamás se irá. Pero yo simplemente me limito a observar y puedo hacerlo sin que me golpee su mirada y al fin y al cabo terminará desapareciendo porque esa fué la ultima vez que lo recordé..  


El tren de la vida..

Hace algún tiempo atrás, leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura extremadamente interesante, cuando es bien interpretada. 
La vida no es más que un viaje por tren repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques y profundas tristezas en otros. 
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Lamentablemente la verdad es otra. Ellos bajaran en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irremplazable. No obstante esto no impide que suban otras personas que serán muy especiales. Llegan muchos hermanos, amigos, y esos amores maravillosos. 
De las personas que tomen este tren, habrá también los que lo hagan como un simple paseo. Otros que encontraran solamente tristezas en el viaje. Y habrá otros que circulando por el tren estarán siempre listos para ayudar a quien lo necesite. Muchos al bajar, dejaran una añoranza permanente…
Otros pasan desapercibidos, ni siquiera nos damos cuenta que ocuparon el asiento. Es curioso constatar que algunos pasajeros quienes son más queridos se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego no se nos impide que durante el viaje recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos. Pero lamentablemente ya no podemos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. 
No importa el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas.
Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo mejor. 
Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos, ya que nosotros también muchas veces titubeamos y existe alguien que nos comprende.
El gran misterio al fin es que no sabemos jamás en que estación bajamos mucho menos en que estación bajaran nuestros compañeros. Ni siquiera el que esta sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia, creo que sí. Separarnos de algunos amigos de los que hice mi vida será doloroso. Dejar que mis hijos sigan solos será triste. Pero me aferro a la esperanza, que en algún momento llegaran a la estación principal, y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.
Lo que mas feliz me hará, es pensar que colabore con ese equipaje, para que creciera y se hiciera valioso. 
Amigas…hagamos que nuestra estadía en éste tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan. Un abrazo a cada uno de ustedes… 
¡Feliz Viaje!