domingo, 2 de octubre de 2011

El tren de la vida..

Hace algún tiempo atrás, leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura extremadamente interesante, cuando es bien interpretada. 
La vida no es más que un viaje por tren repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques y profundas tristezas en otros. 
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Lamentablemente la verdad es otra. Ellos bajaran en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irremplazable. No obstante esto no impide que suban otras personas que serán muy especiales. Llegan muchos hermanos, amigos, y esos amores maravillosos. 
De las personas que tomen este tren, habrá también los que lo hagan como un simple paseo. Otros que encontraran solamente tristezas en el viaje. Y habrá otros que circulando por el tren estarán siempre listos para ayudar a quien lo necesite. Muchos al bajar, dejaran una añoranza permanente…
Otros pasan desapercibidos, ni siquiera nos damos cuenta que ocuparon el asiento. Es curioso constatar que algunos pasajeros quienes son más queridos se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego no se nos impide que durante el viaje recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos. Pero lamentablemente ya no podemos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. 
No importa el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas.
Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo mejor. 
Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos, ya que nosotros también muchas veces titubeamos y existe alguien que nos comprende.
El gran misterio al fin es que no sabemos jamás en que estación bajamos mucho menos en que estación bajaran nuestros compañeros. Ni siquiera el que esta sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia, creo que sí. Separarnos de algunos amigos de los que hice mi vida será doloroso. Dejar que mis hijos sigan solos será triste. Pero me aferro a la esperanza, que en algún momento llegaran a la estación principal, y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.
Lo que mas feliz me hará, es pensar que colabore con ese equipaje, para que creciera y se hiciera valioso. 
Amigas…hagamos que nuestra estadía en éste tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan. Un abrazo a cada uno de ustedes… 
¡Feliz Viaje! 

3 comentarios:

  1. Muy sabias palabras! todo verdad!
    Yo fuí parte de ese tren, y por alguna u otra razón me baje, espero poder subirme de vuelta y sentarme en un asiento cercando al tuyo... o tal vez nunca me bajé, sino que me senté en otro vagón.
    Muy buen post!
    EMA

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  2. Y en esta primera estación del tren de tu blog pido permiso para subir y entrar a tu espacio comenzando el viaje para volar con tus letras.

    Un abrazo cordial

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  3. Gracias Gabriel. No hace falta que te ceda el permiso, es todo tuyo desde cuando decidiste entrar.
    Un saludito.

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